Lokarri

Victor Maeztu (Pedagogian doktore eta aholkulari)

2006-12-05

Víctor Maezturen iritzia akordioari buruz
Antes de plantear si el acuerdo es la solución al conflicto, es preciso intentar ver qué objetivo nos planteamos, qué es lo que ocurre hoy, cuál es realmente el problema, por qué sucede, cuáles son las causas de que suceda y desde ahí contemplar las vías de solución y, en su caso, el acuerdo. Me atrevería a comenzar con cuatro afirmaciones, que necesariamente son "erróneas" en sí mismas, pero que pueden servir de preámbulo a lo que posteriormente se diga y después ponerle muchos matices a todo.
  1. En esta cuestión el objetivo de la sociedad y de sus representantes legítimos es alcanzar la paz.
  2. Hoy no hay paz, porque hay violencia y hay violencia porque ETA y sus seguidores procuran lograr objetivos políticos por medio de las armas y del terror, y de todo ello se derivan muchas consecuencias negativas para las víctimas y para los verdugos.
  3. ETA y sus seguidores actúan así porque creen lesionado un derecho de su pueblo a la existencia como tal, mientras que la mayoría de la sociedad cree que ese pueblo ya existe o puede existir y va decidiendo su futuro o lo puede decidir poco a poco por las vías democráticas.
  4. Las vías de solución pasarán porque quienes creemos que la violencia no es el camino y que los pueblos van decidiendo día a día su futuro, seamos capaces de convencer a ETA y sus admiradores de que eso es así, y que su estrategia de violencia y terror carece de sentido.

Dicho esto vamos a intentar matizar un poco cada una de las afirmaciones.

En esta cuestión ¿cuál es el objetivo de la sociedad? Desde una posición humanista como la mía, el objetivo de la sociedad es el Bien Común, es decir buscar lo mejor para todos los miembros de la sociedad, y entre lo mejor está uno de los valores más apreciados: la paz. También es cierto que no todos piensan de igual modo y que algunos, aun pensando igual, no actúan en consonancia con sus pensamientos y anteponen al bien preciado de la paz, alcanzar el poder temporal y para ello sólo buscan acumular posibles "introductores de papeletas de su partido en las urnas". Otros parece que anteponen a la paz sus objetivos políticos cuando continúan utilizando la violencia en las calles contra personas e instituciones. Es evidente que hay que tenerlo en cuenta, como una posible distorsión, de cara a los futuros acuerdos a los que se quiera llegar.

¿Cómo están las cosas hoy respecto al objetivo de alcanzar la paz? Las cosas están feas, menos feas y hasta guapas. Están feas desde el punto de vista de que hay cerca de un millar de personas que han sido asesinadas por ETA y eso conlleva un gran sufrimiento directo a muchos miles de personas cercanas a ellas. Están feas desde el punto de vista de que hay muchos presos y, con ellos, muchas familias sufriendo las consecuencias de su violencia y, a veces, con ganas de mantenerla. Están menos feas desde el punto de vista de que hace varios años ETA no ha matado a más personas y hasta ha dicho que de modo "permanente" no lo va a hacer. Están guapas desde el punto de vista de que cada vez hay un mayor clamor social que demanda una paz duradera y que está dispuesta a ser generosa para lograrla. ETA ha empleado el terror, el asesinato, el miedo, el chantaje, etc. como medio amplificador de posicionamientos políticos, algo que es inaceptable para la inmensa mayoría de la sociedad. La sociedad tiene el deber de defenderse y procurar aplicar la justicia a quienes comenten delitos, incluso con cierta dureza posterior si sus delitos no sólo son contra las personas y sus vidas, sino contra toda la misma vida de la sociedad en su conjunto, como lo son los delitos terroristas.

¿Cuáles son las causas de que hoy no haya paz? Contestar certeramente a esta pregunta nos llevaría a introducirnos directamente en la vía de la solución, pero desgraciadamente no puedo responder con precisión, simplemente hago un intento de comprender las causas del problema sin llegar nunca a lograrlo. Parece bastante probable que ETA y sus seguidores creen que el derecho de existencia de Euskal Herria como pueblo ha sido negado desde antiguo y eso les da derecho a empuñar las armas como defensa. Muchos otros creen que Euskal Herria no está conformada como pueblo unido con estatus propio, pero lo defienden con las ideas. Otra parte de la sociedad cree que ese pueblo (Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y parte del Departamento de Pirineos Atlánticos) ya existe como tal, está configurado en los Estados español y francés y va decidiendo su futuro poco a poco por las vías democráticas. Por último hay quienes niegan la existencia de ese pueblo y se limitan a reconocer pequeñas singularidades a ciertos pobladores de España y Francia. Según se tenga una u otra noción, existen unas u otras causas: desde un conflicto territorial que debe ganarse con las armas; pasando por un conflicto político que debe ganarse por las ideas o simplemente que debe resolverse; por unas personas con diferentes ideologías que deben dialogar; hasta por una negación de ese conflicto y la sola afirmación de que existe una banda terrorista que asesina y a la que hay que derrotar.

¿Cuáles son las posibles soluciones? Como hemos visto según sea el análisis de causas, habrá una u otra propuesta de vías de solución. Lo que parece claro es que hay una porción del pueblo (probablemente la más reducida) que antepone las armas a cualquier otra vía y tres porciones que anteponen la palabra, la justicia y el diálogo a las armas, cada una de ellas haciendo más o menos hincapié en la justicia o en el diálogo. Así pues las soluciones abarcarán desde reconocer que se ha negado el derecho a la existencia del pueblo y dotarle de un estatus político, pasando por las diferentes vías de acuerdo y decisión entre las gentes de ese pueblo, hasta los que sólo pretenden solucionarlo acabando con todos los terroristas en la cárcel.

Vamos a pensar que mayoritariamente se asocia el acuerdo y decisión entre las gentes de ese pueblo como vía para alcanzar la paz. Desde este punto de vista es necesario un acuerdo entre todas las partes de la sociedad, entre esas cuatro hipotéticas partes mencionadas. Para empezar tendrán que sentarse las cuatro. Que participen en el diálogo las tres últimas es sencillo, porque en nuestra sociedad democrática actual, quienes representan las voluntades políticas de los ciudadanos son los legítimos representantes políticos y existe un amplio abanico de partidos en las Instituciones que cumplen ese requisito. La voluntad de hacerlo depende de ellos y de su capacidad para trascender los legítimos objetivos de búsqueda de votantes, para sentarse a dialogar de verdad, bien sea en las Instituciones o fuera de ellas. Sin embargo para la cuarta parte no es sencillo, pues carece (por su carácter delictivo) de representación política y deben ser las otras tres partes quienes, o bien le conceden la posibilidad de volver a tener un carácter legítimo, o bien le conceden la representación hipotética. Pero en todo caso siempre serán los otros tres quienes decidan que debe estar representada y, en mi opinión, si fuese por la vía legítima, sería mejor para todos.

Personalmente tengo que decir que soy del tercer grupo, del que cree que Euskal Herría existe como pueblo con una relativa unidad cultural y social, pero que no tiene (porque nunca la tuvo y probablemente nunca la quiso) una unidad política. Así pues Euskal Herria se configura en tres comunidades políticas (Comunidad Autónoma Vasca, Comunidad Foral de Navarra y parte del Departamento de los Pirineos Atlánticos) pertenecientes a dos Estados (España y Francia). Desde esa parte de la sociedad en la que me englobo, concluyo:

  • Creo que la sociedad quiere la paz.
  • Creo que hoy no hay paz, aunque estamos más cerca que antes de alcanzarla, porque ETA y sus admiradores no han renunciado definitivamente a las armas.
  • Creo que la causa es que ETA y sus admiradores se creen con derecho a utilizar las armas para alcanzar un objetivo político que sería legítimo alcanzarlo por vías democráticas.
  • Creo que, al mismo tiempo que se aplica la justicia contra los delitos, el acuerdo político es la vía para lograr la paz duradera y, en ese acuerdo, tienen que estar presentes las cuatro partes de la sociedad. Todas renunciando a algo, para empezar a su legítima estrategia de captación de electores (al menos en lo que respecta a este objetivo) y al uso de la violencia como forma de presión para alcanzar objetivos políticos.

Iritziak

koldo | | 20.12.2006 20:12
Víctor, aspaldiko! Me ha gustado verte en esta lista de personas opinando sobre el acuerdo. Y tu sinceridad. Estoy de acuerdo contigo en que el conflicto tiene múltiples causas, algunas de las cuales mencionas y otras que no mencionas y sobre las que me gustará hablar contigo. Yo también estoy convencido de que la sociedad quiere la paz. Y de que es hora que ETA y \"sus admiradores\" renuncien a las armas. (¡Qué horror esa pedagodía de la violencia que hace ETA y esa complicidad moral en el silencio inmoral de Batasuna en sus múltiples organizaciones!)... En lo que tengo dudas es en que la estrategia sea captar electores. Creo que tenemos que ir avanzando hacia nuevas formas de democracia... aunque, por desgracia, hoy por hoy, los partidos políticos sean quienes ostenten nuestra representación... Seguro que podemos imaginar nuevas vías juntos, ¿verdad?

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